domingo, 3 de enero de 2016


Se reanuda la enseñanza abierta de Uechi-ryu, a partir del 07 de enero de 2016, en la provincia de Valencia.
Ahora puedes encontrarnos en el Centro Adhara de l'Eliana www.centroadhara.com

Todos los lunes y jueves de 20:30h a 21:30h

contacto: uechiryu.vcia@gmail.com

lunes, 17 de septiembre de 2012

Penúlltima entrada

Esta entrada ha sido modificada. Se escribió como última entrada, pero hemos reanudado las clases actualmente. Puedes encontrarnos en el polideportivo de l'Eliana. Los martes y jueves de 20:15 a 21:15.
También puedes contactar en uechiryu_vcia@gmail.com

La imagen fue tomada en un curso a Policías Locales en la localidad de L'Eliana en 2008.

martes, 6 de marzo de 2012

lunes, 6 de febrero de 2012

XII Gala del Karate y D.A de la FCMKDA

El pasado 28 de enero de 2012, el maestro Yasushi Kuno recibía, en el teatro sala Thalía de Toledo, una mención por los 25 años del establecimiento del primer Dojo de Uechi-ryu en España, en la XII Gala del Karate y disciplinas asociadas de la Federación de Karate de Castilla-La Mancha.

La imagen adjunta se ha publicado con el permiso de federación. Además, se pueden ver más imágenes de la gala pinchando aquí

lunes, 26 de septiembre de 2011

Adherirse

Hay un aspecto en el arte del combate que desde hace mucho me parece fundamental, y éste es el permanecer adherido al contrario. Cuando permanecemos adheridos, sin importar si estamos distanciados o tocando su cuerpo, es posible manipular los movimientos del rival moviéndonos a su ritmo y adaptándonos a sus movimientos. De todos modos, éste creo es un concepto que queda muchas veces en el olvido. Por diferentes motivos se tiende a olvidar al rival y confiar en extremo en la propia velocidad. Es cierto, no obstante, que un movimiento rápido, imprevisto y que llega en un descuido puede finalizar el enfrentamiento por la vía rápida (“el futbol es así”), pero no lo es menos el hecho de que es más probable obtener la victoria en un combate bien dirigido. Antes de cazar una cebra, hay todo un entramado previo por parte de las leonas.

Adherirse a los movimientos del rival no solo permite manipular sus reacciones, además trabajar en una distancia real, generalmente muy corta, donde no podemos confiar solo en la vista. En esta distancia, la sensibilidad y el correcto uso de la estrategia bien merecen un minucioso estudio.

En diferentes clásicos se citan principios estratégicos para cuando se lleva a cabo la acción de adherirse, o permanecer pegado y receptivo utilizando la sensibilidad en nuestro beneficio. En el Tratado sobre boxeo que se atribuye a Wu Ch’eng-ch’ing, dice:

“…cuando se domina la técnica, uno puede atraer la energía del adversario y, cuando ésta actúa en el vacío, unirse y surgir...”

Además, en su Canción del Boxeo añade:

“…atraer al adversario para que su energía actúe en el vacío es una técnica maravillosa...”

Por su parte Ch’ang Nai-chou, en sus escritos teóricos del siglo XVIII indica:

“…hay una frase que dice así: la viveza se aprovecha de una apertura externa; y si no encuentras una apertura externa te quedarás fuera”. En las artes marciales, para poder vencer a un adversario debes acercarte y entonces podrás derribarlo…”

Y continúa más adelante:

“…la única forma es poner nuestra atención en la parte superior del brazo del adversario, porque entonces sin tener en cuenta quien golpea primero, y prestando atención a este punto, puedo inmovilizar sus manos y después adherirme a él sin perder el contacto. Entonces yo puedo cambiar y hacer lo que quiera con perfecta facilidad, mientras que mi oponente será incapaz de escapar a mi control…”

Sin perder el hilo añadirá más adelante recursos para llevar a cabo el error en el adversario y comentará por ejemplo que:

“…éste es el secreto de extender la mano delantera y golpear con la misma mano...”

Numerosas indicaciones invitando a permanecer pegados, un valioso recurso que debemos desarrollar en la práctica.


video

viernes, 16 de septiembre de 2011

Pura física

Mientras observada hace unos minutos un video sobre una ejecución de Sanchin en grupo, me han venido algunas ideas y pensamientos a la cabeza y que hace tiempo me rondan cuando veo este tipo de exhibiciones, y también en la práctica diaria.

Sanchin es un ejercicio de una gran peculiaridad, un Qigong, la base de nuestro estilo, el pilar sobre el que cimentarnos, un modo de aprender el Kotsugake, de fortalecer el cuerpo y el espíritu,…, y un sinfín de definiciones más que nos cansamos de escuchar y leer, la mayoría de veces tratándose del fruto de la repetición de las palabras de otros o haciendo servir el corta y pega de Word.

Lo que ocurre, y en lo que pensaba viendo el circo montado, es que la realidad es bien distinta. La mayoría de veces, si no todas, el Sanchin que vemos no deja de ser un ejercicio meramente físico, pero además… en el más estricto uso de la palabra. No hay, a lo sumo, más que porcentajes y juegos de pesos, de enganches articulares, porqué no también de respiración, pero en el mejor de los casos pura física.

Así, me divierte ver al entusiasmado instructor simular un golpe en el que parece que va a coger carrerilla, pero controlando muy bien no vaya a desplazar al ejecutante más allá de lo que sería deseable para la exhibición, hay tan poco en el interior que ni siquiera el testante se cree lo que está enseñando.

Es posible que tenga bien aprendida la teoría de que para absorber un impacto desde cualquier posición, hay que aprender primero a hacerlo desde un Sanchin bien formado, aunque existe el problema de no llegar nunca al segundo escalón, pues como todos sabemos si Uechi-ryu fuera solo físico, o física, no tendría nada de especial respecto a otras prácticas o disciplinas.

Además, trabajar Qigong solo como un término teórico: “Sanchin es Qigong porque me lo han dicho”, aunque no tengamos ni la más remota idea de cómo funciona el Qi en el cuerpo, acaba siendo peligroso; y el pensar que hemos construido una coraza mágica imposible de derribar y revolcar por el polvo, fruto de los engaños de nuestro instructor, puede llevarnos a ver la realidad tal y como la vieron a principios de 1900 los boxeadores chinos, después de creerse inmunes a la balas.

Algún amigo haría uso del tópico de que sobre el Qi no se puede teorizar, incrustado ya con idea en numerosas escuelas de las llamadas “tradicionales”, pero a mi juicio esto se cargaría de un plumazo milenios de sabiduría china registrada en clásicos filosóficos, médicos, y de otra índole. Es innegable que se hace difícil hacer uso de algo cuando no sabemos como funciona, aún cuando también es cierto que la búsqueda en la práctica ayuda a adquirir cierta sensibilidad.

No quisiera, aún así, dar al término Qi un halo esotérico, pues en su facultad de ir de lo más volátil a lo más sólido, un cuerpo físico sano y bien formado no es otra cosa que la muestra de un buen Qi.

Por otro lado, estoy convencido de que unos codos cerrados y bien encajados, en un cuerpo correctamente colocado (también sin ser practicante de Uechi-ryu), son difíciles de mover por un rival, pero del mismo modo lo estoy de que debería ser así aún teniéndolos abiertos. Aquí la diferencia entre el Qigong y la física, de la necesitad de montar un paripé (que no Palimpe), al mostrarnos ante otros, a la de no hacerlo.

Bajo mi punto de vista, si algo no se tiene, no se tiene. Tratando de engañar a los otros nos engañamos a nosotros mismos.